lunes, agosto 14

Mi nombre es Diego A. Santos, creador y moderador principal de lo que EL TIEMPO no ve.

Andrés Pardo y Carolina Rodríguez colaboran ocasionalmente, pero soy yo quien responde por todo lo que aquí se publica y el único responsable de cualquier fallo.

A raíz de la polémica originada por el anonimato inicial del blog, la blogosfera me hizo caer en la cuenta del daño que le estaba infligiendo a la credibilidad de la página con tan desacertada política.

La decisión del anonimato levantó muchas suspicacias en torno a los motivos detrás de esta idea.

Por si fuera poco, una vez revelado mi nombre, el hecho que mi padre sea Rafael Santos --codirector y accionista de EL TIEMPO-- ha generado aún más confusión en ciertos sectores de la comunidad bloguera.

lo que EL TIEMPO no ve nació tras múltiples conversaciones que sostuve con unos amigos, en las que se quejaban continuamente de la suma de errores que encontraban en el .com de EL TIEMPO.

Las quejas, junto al cariño que siento por ese diario desde que acompañaba a mi abuelo Hernando con 8 años a la oficina y lo veía editando cartas del lector sin parar, me suscitaron el interés de hacer algo sobre EL TIEMPO en la blogosfera.

A principios de julio comencé a darle vueltas seriamente a la idea de un blog de crítica constructiva con la gente. Pensé entonces en una página que había creado un muchacho judío sobre el diario The New York Times hace unos años, por el 2000-2001.

El portal de este joven, al que tuve la oportunidad de conocer en un restaurante de Brooklyn Heights en el 2001 para que me contara de su iniciativa, desmenuzaba un artículo al día.

Con papel, lápiz y muchas horas de trabajo, desarrollé decenas de ideas hasta llegar a lo que EL TIEMPO no ve.

No revelé mi nombre por temor a que el tema de conversación fuera más el apellido del creador del blog que la finalidad del proyecto, generar un canal de comunicación que alentara a EL TIEMPO y al .com a mejorar.

También quería evitar que se dispararan falsas conjeturas sobre rencillas familiares u oscuras intenciones en contra de un empleado o varios empleados de EL TIEMPO.

El camino a recorrer bajo el anonimato era crear el blog, consolidarlo y poco a poco entregárselo a blogueros responsables para que ejercieran de moderadores.

Jamás pensé que el anonimato fuese a generar tanto malestar. De haberlo sabido, nunca hubiera procedido de tal forma. Por eso ofrezco disculpas y pido un voto de confianza a los que sigan sospechando de mis intenciones o se sientan engañados.

Pese a mi cercanía con los Santos, quiero dejar claro que "lo que EL TIEMPO no ve" no tiene vinculación alguna con el diario EL TIEMPO, ni tampoco con otro miembro de la familia Santos, empleado o ex empleado de esa empresa.

Para cerrar esta presentación, tengo 27 años, me gradué como administrador de empresas en la City University de Londres y cursé en la misma universidad un máster en periodismo internacional. Desde hace más de 4 años soy editor, traductor y periodista de la agencia noticiosa The Associated Press en Nueva York.

Trabajé como practicante en The Wall Street Journal Americas, en Nueva York, el .com de El Tiempo y Portafolio. También fui corresponsal deportivo en Londres para el periódico español El País. En el campo radial hice algunos informes para el programa 6AM de Darío Arizmendi, pero nunca me sentí cómodo hablando.